Queridos Hermanos en Cristo,
Hace poco más de diez años, comencé una carta pastoral que trataba el tema de los padres y la paternidad, reconociendo que ser un buen hombre cristiano en el desafiante mundo contemporáneo, puede ser una gran lucha.
Pienso que todos podemos estar de acuerdo que en la actualidad, los retos y luchas pueden parecer aún más difíciles e intimidantes, pero el reciente viaje de nuestro Santo Padre a los Estados Unidos nos llamó claramente a recordar que verdaderamente existe la esperanza y que Cristo es nuestra Esperanza.
Cuando los apóstoles se reunieron durante el período entre la Pasión de Jesús y Pentecostés para aliviarse, fortalecerse y consolarse unos a otros, buscaron entender la llamada de Jesús para servirle a El y a Su Iglesia. De forma similar, creo que es imperativo que nosotros también busquemos oportunidades para reunirnos como una comunidad de hombres de fe, para orar por que recibamos la guía y la fortaleza que nos permitan desarrollar caminos de hermandad cristiana para que podamos ser padres, hijos, tíos, amigos y compañeros de trabajo que siguen las palabras de Jesús para “ir al mundo y proclamar el evangelio a cada criatura” (Marcos 15:16).
Por eso, hoy los invito a cada uno de ustedes a considerar con devoción, formar parte de la Comisión de Hombres de la Arquidiócesis de Newark, y desempeñar un papel activo en la vida de su comunidad parroquial.
Además, doy la bienvenida a su participación en nuestro primer día de Convivencia que se va a celebrar en la Universidad de Seton Hall en South Orange el Sábado 13 de Marzo del 2010.
Los oradores, talleres, e interacción programados para ese día, se han preparado especialmente con ustedes en mente para ayudarles a profundizar en su fe y su relación con Jesucristo, así como a conformar su papel en sus familias, en la Iglesia y en la sociedad, como hombres de Dios y hombres al servicio de su prójimo.
Espero que a través de su participación en la Comisión de Hombres y el Día de Convivencia, ustedes experimenten una nueva perspectiva en su aprendizaje personal y caminar hacia Cristo y que como los discípulos en el camino a Emmaus, sientan en su pecho el corazón ardiente a medida que encuentren a Jesús de una manera especial.
Con los mejores deseos, suyo

Reverendísimo John J. Myers
Arzobispo de Newark
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