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Alégrense en el Señor Por el Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R. Vol. 2, No. 5 Noviembre 13, 2020

La gente agradecida es gente feliz

Noviembre se conoce a menudo como el Mes de la Gratitud. Es un tiempo en el que damos gracias por todas las bendiciones en nuestra vida.

Especialmente durante este tiempo de pandemia, muchos de nuestros hermanos y hermanas están luchando por encontrar razones para estar agradecidos. Muchos no podrán celebrar el Día de Acción de Gracias en sus hogares con familiares y amigos debido a enfermedades, distanciamiento social o restricciones en los viajes. Asegurémonos de orar por aquellos que son menos afortunados que nosotros, y ayudémoslos de todas las maneras que podamos—especialmente mientras nos preparamos para las temporadas de Adviento y Navidad.

Nuestro agradecimiento va al Dios que nos creó y que nos sostiene por su gracia. Nosotros los cristianos creemos que este Dios es una persona que nos conoce individualmente y que se preocupa por cada uno de nosotros. Cuando le damos gracias, es algo muy íntimo y personal.

Cuando es posible, los católicos celebramos la santa Eucaristía (cuyo nombre proviene de la palabra griega para "acción de gracias") a diario o semanalmente, pero el Día de Acción de Gracias damos gracias especiales a Dios por todas sus abundantes bendiciones. Eso incluye el don de la vida misma, nuestros padres y familias, el amor que compartimos con los cónyuges y los hijos, nuestros amigos, nuestra libertad como ciudadanos de los Estados Unidos de América, nuestras vocaciones como discípulos misioneros de Jesucristo, nuestras posesiones materiales, nuestros dones y talentos intelectuales, y mucho, mucho más.

La gratitud es una virtud poderosa. Abre nuestros corazones al poder sanador de la gracia de Dios. Nos ayuda a mirar más allá de nuestros propios deseos y temores egoístas a los dones que recibimos de otros, y a las oportunidades que tenemos de compartir con los demás, y a devolver agradecimiento a Dios por todo lo que generosamente nos ha dado.

San Alfonso de Liguori, el fundador de mi congregación religiosa, los Redentoristas, escribió una vez sobre el encuentro entre un sacerdote que estaba ansioso por aprender más sobre la vida espiritual y un mendigo que estaba descalzo y en harapos.

Un día, los dos se encontraron. El sacerdote saludó al mendigo diciendo: “Buenos días, mi amigo".

El mendigo respondió: "Gracias, señor, por sus amables deseos, pero no recuerdo haber tenido un día “malo”.

“Entonces Dios ciertamente te ha dado una vida muy feliz", dijo el sacerdote.

“Eso es muy cierto, señor” respondió el mendigo. “Nunca he sido infeliz”.

Cuando el sacerdote preguntó cómo esto podría ser cierto dada la miserable condición del hombre, el mendigo dijo: “Esta es la razón: cuando no tengo nada que comer, doy gracias a Dios; cuando llueve o nieva, bendigo la providencia de Dios; cuando alguien me insulta, me aparta, o de otra manera me maltrata, le doy gloria a Dios".

El mendigo continuó: “Dije que nunca he tenido un día infeliz, y es la verdad, porque estoy acostumbrado a desear sin reservas lo que Dios quiere. Pase lo que pase conmigo, dulce o amargo, con gusto lo recibo de sus manos como si fuera lo mejor para mí. De ahí mi felicidad invariable”.

San Alfonso contó esta historia para amonestarnos. Si un pobre mendigo puede dar gracias a Dios a pesar de todas las dificultades que debe soportar, ¿no deberíamos ser capaces de hacer lo mismo? ¿No deberíamos tener la fe y el valor de mirar a los dones que hemos recibido de Dios y de tantos otros, más allá de nuestras propias necesidades, deseos y temores? Los pobres y vulnerables tienen mucho que enseñarnos, especialmente cuando nos recuerdan que seamos agradecidos.

La gente agradecida es gente feliz. No se centran en sus problemas, sino en sus bendiciones. Sus corazones están llenos de amor incluso cuando sus estómagos (o sus bolsillos) están vacíos.

Los días festivos pueden ser tiempos difíciles para las personas en mal estado de salud, sin hogar o que están experimentando dificultades emocionales o financieras. Cuando celebremos el Día de Acción de Gracias este año, digamos una palabra de agradecimiento a Dios por todas sus bendiciones. Digamos una oración de acción de gracias por todas las personas que han compartido sus dones con nosotros. Y también digamos una oración por todos los pobres, sin hogar, hambrientos o que sufren de los efectos devastadores del COVID-19.

Hagamos del Día de Acción de Gracias 2020 un momento de gracia para todos los que han sido bendecidos por Dios con abundantes dones, incluyendo familiares, amigos, compañeros de trabajo, extraños e incluso enemigos.

Nuestras oraciones de acción de gracias tienen el poder de traernos esperanza, sanación y gran gozo. ¡Que demos gracias a Dios siempre por su bondad con nosotros!

Sinceramente suyo en Cristo Redentor,

Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Arzobispo de Newark


Declaración del Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R., Arzobispo de Newark, Sobre la Publicación del Informe McCarrick por la Santa Sede

En respuesta al informe sobre el ex cardenal Theodore McCarrick publicado por la Santa Sede, el Cardenal Joseph Tobin, C.Ss.R., Arzobispo de Newark, emitió la siguiente declaración:

La Arquidiócesis de Newark, al igual que toda la Iglesia Católica, está estudiando el contenido de este informe sustancial y sin precedentes. Alabamos el liderazgo del Papa Francisco y de la Santa Sede en la búsqueda de sanación para las víctimas de Theodore McCarrick y de todos aquellos que han sufrido debido el abuso sexual del clero, mientras intenta restaurar la justicia para la comunidad católica que ha sido tan gravemente herida por el abuso sexual, el abuso de poder y el mal manejo de las acusaciones.

El Informe representa un paso muy importante en el avance de la rendición de cuentas y la transparencia con respecto al abuso sexual. Los fracasos de algunos líderes de la Iglesia Católica han herido no sólo a las propias víctimas, sino también a sus familias y a sus seres queridos, al igual que a todos los fieles. Es importante reconocer que la Iglesia ha avanzado en su respuesta al abuso del clero con la implementación y actualización de normas y programas para proteger a los fieles, especialmente a los más vulnerables entre nosotros.

La Arquidiócesis de Newark espera que este Informe proporcione conocimientos que nos ayuden a fortalecer aún más los programas que ya llevamos a cabo para la protección de los fieles.

Seguimos unidos en nuestra comprensión y apoyo a todas las víctimas de abuso sexual y oramos por la sanación y la reconciliación dentro de nuestra Iglesia.

Para acceder al informe completo de la Santa Sede, vayan a: www.vaticannews.va/en/vatican-city/news/2020-11/parolin-mccarrick-report...

Para acceder a la información del Departamento de Protección de los Fieles en la Arquidiócesis de Newark, vayan a:  www.rcan.org/offices-and-ministries/child-youth-protection.


Un Mensaje del Papa Francisco: Palabras de Desafío y Esperanza

La vida cristiana es ante todo una respuesta agradecida a un Padre generoso. La gratitud es un rasgo característico del corazón visitado por el Espíritu Santo; para obedecer a Dios primero debemos recordar sus beneficios. Quien no deja que esos beneficios caigan en el olvido está orientado hacia la buena virtud y hacia toda obra de justicia.

Dios nunca pide sin dar primero. Nunca. Primero salva, luego pide fidelidad a sus mandamientos, que son las "palabras amorosas de un padre" a sus hijos para que puedan andar por el camino correcto a través de la vida.

Este es "el secreto" del enfoque cristiano, que es el enfoque de Jesús -- saber que uno es amado por un padre y amar a los demás a cambio. Jesús no comienza consigo mismo, sino con el padre, añadió.

Los proyectos o los esfuerzos fracasan cuando están arraigados en el egoísmo, no en la gratitud al Señor.
 


Mi Oración para Ustedes

Durante este Mes de la Gratitud, oremos juntos esta simple oración de acción de gracias (autor desconocido):

Oh Dios, cuando tenga alimentos,
ayúdame a recordar a los hambrientos;
Cuando tenga trabajo,
ayúdame a recordar a los desempleados;
Cuando tenga un hogar,
ayúdame a recordar a aquellos que no tienen hogar;
Cuando estoy sin dolor,
ayúdame a recordar a los que sufren,
Y recordando,
ayúdame a destruir mi complacencia;
estimular mi compasión,
y preocuparme lo suficiente como para ayudar;
De palabra y obra,
A aquellos que claman por lo que damos por sentado. Amén.

Sinceramente suyo en Cristo Redentor,

Cardenal Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Arzobispo de Newark