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EL V ENCUENTRO NACIONAL HISPANO: UN PROCESO HISTÓRICO

 
 
Diácono Asterio Velasco
Coordinador del Apostolado Hispano
Arquidiócesis de Newark
19 de Marzo 2019
 
Hace tres años comenzamos en nuestra Arquidiócesis a dar los primeros pasos en el proceso del Quinto Encuentro Nacional Hispano. Nos unimos a miles de católicos en todo el país, en una iniciativa de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB), presentada como una de las prioridades para los próximos años. La Arquidiócesis de Newark fue una de las 167 diócesis que participaron en este proceso, sin duda histórico, de evangelización y consulta.
 
Comenzamos a prepararnos desde que fue anunciada la iniciativa. Formamos un Equipo Arquidiocesano, representativo de los cuatro condados que componen nuestra iglesia local, incluyendo miembros de los principales movimientos eclesiales presentes en la Arquidiócesis. Con ellos profundizamos aún más, en compañía de los equipos diocesanos de las otras diócesis de la Región Episcopal III, integrada por las diócesis de New Jersey y Pennsylvania. Nuestra Arquidiócesis ha jugado un papel importante durante todo el proceso ya que el Obispo Acompañante de la Región ha sido Mons. Manuel Cruz, nuestro Obispo Auxiliar y Vicario para los hispanos, y un servidor como Coordinador Regional para el V Encuentro.
Para comenzar el proceso en nuestra Arquidiócesis, organizamos una presentación informativa para los sacerdotes y para las directivos de las oficinas diocesanas. Queríamos que todos fueran conocedores de la importancia y de los distintos pasos que iba a tener el proceso del Encuentro. El 1 de junio de 2016 tuvimos la fortuna de tener con nosotros a Mons. Nelson Pérez, Director de la Oficina del Subsecretariado de Asuntos Hispanos de USCCB.
 
En los meses siguientes nuestro Equipo recorrió los cuatro condados con múltiples presentaciones hechas en distintas parroquias. Primero una ronda informativa general y después otra, con los materiales en mano, para la formación de los que serían los facilitadores de los grupos pequeños en el proceso parroquial.
 
Cincuenta parroquias con ministerio hispano respondieron en la primavera del 2017 a la invitación para llevar a cabo a nivel local la primera etapa de evangelización y de consulta. Las cinco sesiones hechas en grupos pequeños para facilitar la escucha, culminaron con un Encuentro Parroquial. Fueron muchos los miembros de nuestras comunidades que se beneficiaron de estas sesiones, enriqueciendo con su compromiso misionero las parroquias y movimientos de nuestra Arquidiócesis. A la vez, contribuyeron con su documento parroquial a ofrecer a los líderes eclesiales una idea más clara de sus necesidades pastorales.
El siguiente paso fue la organización del Encuentro Arquidiocesano, celebrado el 14 de octubre de 2017 en el St. John Paul II Youth Retreat Center de Kearny, NJ. Más de trescientos delegados, representantes de los distintos pequeños grupos parroquiales, se dieron cita para un día intenso de oración, diálogo y trabajo de síntesis. Fue un día ciertamente extraordinario que culminó con la celebración de la Eucaristía, presidida por nuestro Arzobispo, Cardenal Joseph Tobin, C.Ss.R., y concelebrada por los obispos Mons. Manuel Cruz, y Mons David Arias y otros treinta sacerdotes. Un evento realmente diocesano en el que reinó todo el día el entusiasmo.
 
El 28 de abril de 2018 se celebró el Encuentro Regional. En la Concatedral de San Roberto Belarmino en Freehold, New Jersey –diócesis de Trenton–, ochenta y cinco delegados de nuestra Arquidiócesis se unieron a los de otras nueve diócesis de la Región. De nuevo fue otro día de oración y estudio. Se establecieron las prioridades regionales para el ministerio hispano, estudiando los documentos presentados por cada una de las diócesis. El momento cumbre fue la celebración de la Eucaristía, presidida también por nuestro Arzobispo, acompañado por los obispos de las distintas diócesis allí reunidas y por un buen número de sacerdotes.
 
Del 20 al 24 de septiembre de 2018, nuestra delegación arquidiocesana viajó a Grapevine, Texas para participar en el Encuentro Nacional. Un evento inolvidable para todos los participantes. Además de más de tres mil laicos llegados de todos los puntos de país,  se contó con la presencia del Nuncio Apostólico, varios cardenales y más de un centenar de arzobispos y obispos, al igual que de numerosos sacerdotes y diáconos. También el Papa Francisco se hizo presente con un mensaje en video que entusiasmó a todos. La presencia de todas estas personas caminando entre nosotros nos recordaba la importancia vital que los hispanos tienen en el momento histórico que estamos viviendo. También nos hablaba claramente que en el futuro de nuestra Iglesia en los Estados Unidos esta importancia será aún mayor. Es una realidad que exige una preparación para el liderazgo a fin de asumir responsabilidades. Los cuatro días fueron para todos una vivencia de Iglesia, a la que se renovaba la invitación de profundizar en el encuentro con el Señor y salir al encuentro con los hermanos, sobre todo de los más necesitados.
 
En unos meses será publicado el documento nacional del proceso del V Encuentro. Sin duda será un trabajo digno de ser estudiado y analizado para que pueda guiar la pastoral en los próximos años.
 
El informe que tienen en sus manos –Documento Arquidiocesano– fue redactado recogiendo la voz de las personas reunidas en los pequeños grupos parroquiales y de los participantes en el Encuentro Arquidiocesano. Para su composición se siguieron las pautas dictadas por el Equipo Nacional (ENAVE), ya que este informe debía unirse a otros similares presentados por las otras diócesis de la Región, y finalmente ser enviado para ayudar en el documento final del V Encuentro, redactado para todo el país.
 
Aquí están resumidas las voces de nuestro pueblo hispano. Son las voces de más de dos mil quinientas personas que participaron en las sesiones parroquiales y de todos los representantes en el Encuentro Arquidiocesano. Son las voces de nuestras comunidades que nos hablan de sus necesidades pastorales, de los obstáculos y desafíos a los que se enfrentan, y también de sueños y esperanzas, dones y talentos. Nos expresan también con gozo las formas como ya están respondiendo las comunidades y nos piden lo que ellos piensan que son las prioridades para los próximos años. Estoy seguro que estas voces, escuchadas, pueden servirnos a todos en nuestro servicio pastoral a la Arquidiócesis.
 
Nuestro agradecimiento a todos aquéllos que durante todo este tiempo de preparación y realización del proceso en nuestra Arquidiócesis se han entregado y siguen entregándose con entusiasmo al servicio de nuestros hermanos. A los que fueron en sus parroquias –coordinadores o facilitadores de grupos– el alma del proceso parroquial. A los que han formado parte del Equipo Arquidiocesano o han sido delegados de nuestra Arquidiocesis a los encuentros en los diferentes niveles. A los que realizaron la tarea de compilar en este documento las realidades y recomendaciones presentadas por los hermanos. Que el optimismo y la alegría que caracteriza a nuestro pueblo –aún en medio de las  dificultades por las que atraviesa– siga siendo una de nuestras contribuciones a la Iglesia de los Estados Unidos.
 
Termino recordando a todos que el V Encuentro no es un evento pasado; es un proceso que comenzó en las comunidades locales y a ellas deben volver los frutos. Debemos responder, como iglesia, a las peticiones y sugerencias surgidas en nuestras parroquias. Espero que la publicación de este Documento Arquidiocesano pueda servir a este propósito.
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